viernes, 3 de octubre de 2014

Cancer y sanación

" Tiene que haber algo después de la muerte, tiene que haber un sentido... sino la vida se convertiría en una broma macabra" JBS (Mayo 2014)

" Si remite la enfermedad me dedicaré a ayudar a otras personas que lo necesiten" JBS (Julio 2014)

" Estoy tan débil, que a veces no tengo fuerzas para continuar" JBS (Septiembre 2014)

" No se si mejoraré, pero aunque esto termine aquí, ha merecido la pena... esta familia, mis amigos..." JBS (Septiembre 2014)


Hemos hablado en capítulos anteriores, de que la gran mayoría de las enfermedades tienen o están relacionadas con causas sutiles y que quizás la única clave para que se produzca la sanación resida exclusivamente en el poder de autosanación del propio paciente.

Hemos visto como la perfección original del ser es simplemente la Unión, de igual modo que la enfermedad individual o enfermedad del ser, es una expresión de desunión o separación. El individuo puede estar separado de si mismo como persona, esta desunión emocional de su auténtico ser, de su verdadero yo, genera finalmente la enfermedad. Cabe señalar que la medicina convencional en muchos casos atribuye la enfermedad a la exposición del individuo a un factor de riesgo o directamente a los posibles agentes cancerígenos, pero debemos indicar que en condiciones similares e incluso más críticas, unos individuos enferman y otros no.

Si esta premisa es válida, ¿que sentido tenemos los sanadores?, ¿que sentido tiene intentar hacer remitir los factores que producen la enfermedad?. Quizás lo que únicamente sea efectivo es dejar en manos del paciente la responsabilidad de su situación. Aquel que acepte su situación, no solo necesitará del estímulo inicial de la energía sanadora, necesitará más bien del estímulo inicial de la convicción de que ellos mismos pueden cambiar su situación.

Una vez expuesto lo anterior el problema ético se plantea. ¿Tenemos derecho los sanadores a imponer algo sobre alguien? ¿es la conciencia la diferencia entre los que sobreviven o mueren?.

Puede ser que aquellos que se encuentran inmersos en un proceso de desunión o separación de su propio ser, que en muchos casos resulta inconsciente, cambiasen su decisión de morir si tuvieran mas información sobre las realidades espirituales. Realidades que no deben ser necesariamente entendidas intelectualmente, sino a través una percepción elevada que el sanador puede lograr y con ello conseguir que voluntariamente el paciente cambie su decisión final.

Fuente: Bajo a la taberna a hacer unos milagros (Colin Bloy)

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