La primera vez que alguien ve hacer una operación psíquica sobre el cuerpo etérico, le resulta como mínimo sorprendente, en principio parece ficción, un truco real, que en todo caso se intuye que pertenece al mundo de lo sagrado. El trabajo del sanador en estado de trance o semitrance es impactante, pero después de familiarizarse y entender este tipo de sanaciones, la valoración final suele ser el resultado que esta produce, en muchos casos, casi milagrosa. Es evidente y esta totalmente probado, que la alteración del doble etérico ocasiona efectos sobre el plano físico, este desajuste energético en los planos sutiles conlleva la aparición de enfermedades. De igual modo, el ajuste del doble etérico y el regreso de este a su estado de perfección inicial a través de las intervenciones psíquicas, actúa rápidamente sobre las dolencias o enfermedades existentes en el cuerpo físico del paciente.
Aunque esta materia esta llena de controversias, milagros y fraudes, este tipo de experiencias personales que podemos contar con cierta seguridad, nos dan la posibilidad de intentar entender a curanderos como "Pachita", que a través de sus estados de conciencia diferenciados, eran capaces de dar un paso más allá en las intervenciones psíquicas, convirtiéndose en verdaderos cirujanos de lo sagrado.
En la entada "Operaciones psíquicas" publicada en este blog, hicimos una introducción a los conceptos de sanación basados en la física cuántica y la teoría sintérgica, además de diferentes referencias al poder de la mente sobre la materia conocido como psicoquinesis. Describimos el campo cuántico por el cual se realizan las operaciones psíquicas, llamado por David Böhm, el orden implicado, o por los físicos actuales campo espacial, y que la Teoría Sintérgica de Grinberg lo denomina campo sintérgico.
También hemos hecho referencias a los cirujanos psíquicos más sorprendentes que han pisado este planeta. En una entrada anterior "ADN, cuerpos etéricos, y emociones" vimos también la posibilidad de que exista un nuevo campo de energía que desconocemos actualmente y que el ADN se comunica por medio de él.
En el libro “Psicomagia” de Alejandro Jodorowsky, encontramos algunas referencias en México del espíritu descendido del emperador Cuauhtemoc, que convertía a Bárbara Guerrero mas conocida como "Pachita" en una de las curanderas mas afamadas de la historia. Continuando con nuestras investigaciones sobre estos sorprendentes sanadores, hemos encontrado este interesante post en el blog "Las patillas de Asimov"
Las operaciones milagrosas de la curandera Pachita son todo un enigma, según la leyenda que se ha creado a su alrededor, realizaba cirugías psíquicas. Pero no sólo eso, además de poder operar un tumor, por ejemplo, era capaz de materializar instrumentos como tijeras, y órganos para realizar transplantes.
Lorenzo León Diez es el autor del artículo “El cuchillo de Pachita”. León Diez escribe que Alejandro Jodorowsky además de atestiguar varias operaciones, también participó en ellas, tal y como lo hiciera el psicólogo Jacobo Grinberg. Posteriormente, Jodorowsky, debido a un dolor en el hígado, se sometió a una operación con Pachita, escribe León Diez:
Como Jodorowsky ya operaba con Pachita, le declara su dolencia. Al frotarle el vientre con un huevo, como lo hacía con sus pacientes, la santa le informa: “Niño querido del alma, aquí tienes un tumor. Te voy a operar para arrancártelo de cuajo”. Lo ve palidecer y, riendo, le dice lo mismo que alguna vez a Grinberg: "Llevo más de setenta años operando, miles de personas han sido abiertas por el cuchillo del Hermano. Si hubiera ocurrido un percance a alguno de los pacientes, hace tiempo que estaría en la cárcel."
Con una irresistible curiosidad, Jodorowsky decide entregarse a la experiencia para saber qué se siente operarse en tan raras circunstancias. Se quita la camisa. Un par de tijeras aparece en la mano de la curandera. “Hizo un rollo con mi piel y dio un corte. Oí el ruido de las dos hojas de acero. Comenzó el horror. Aquello no era teatro. ¡Sentí el dolor que siente una persona a la que le cortan la carne con unas tijeras! Corría la sangre y pensé que me moría. Después, me dio una cuchillada en el vientre y sentí que lo abría dejando mis tripas al aire. ¡Espantoso! Nunca me había sentido tan mal. Durante unos minutos que me parecieron eternos, sufrí atrozmente y me quedé en blanco. Pachita me hizo una transfusión. A medida que escupía su extraño líquido por el tubo de plástico que me había embutido en la muñeca, sentí que me invadía un agradable calor. Después levantó mi hígado sangrante y comenzó a tirar una excrescencia que tenía. ‘Vamos a arrancarlo de raíz’, afirmó el gran hermano. Y yo padecí, aparte del olor a sangre y de la horrorosa visión de la víscera granate, el dolor más grande que había sentido en mi vida. Chillé sin pudor. Dio el último tirón. Me mostró un pedazo de materia que parecía moverse como un sapo, le hizo envolver en papel negro, me colocó el hígado en su sitio, me pasó las manos por el vientre cerrando la herida y al instante desapareció el dolor.”
En su artículo, León Diez escribe sobre la “explicación científica” a las operaciones de la curandera. Jacobo Grinberg desarrolló la “teoría sintérgica”, mezcla de mecánica cuántica y conceptos inventados por el mismo Grinberg. Miguel Paz ha escrito sobre cómo la teoría de las supercuerdas puede explicar el fenómeno Pachita.
Al final del artículo León Diez afirma: “La existencia de Pachita es un fenómeno médico, místico, cultural, pero especialmente un manifiesto energético. La masa de personas que pasaron por sus manos tuvo un impacto todavía insospechado en la psique popular, es más, historietas como Hermelinda Linda quizá no son ajenas a su actividad. El legado de las terapias como las que propaga Jodorowsky tienen a Pachita en su base. Teorías físicas como la que creó Jacobo Grinberg están sustentadas en las acciones probadas de la chamana; la subcultura de la mexicanidad que permea una vasta gama de expresiones, encuentra en el nombre de Pachita un argumento de su trascendencia e, incluso, el pensamiento lógico más fino, como el del dominico Cocagnac, aceptan la pureza de su espiritualidad. Las ediciones en puerta de la obra de Jacobo Grinberg serán un acontecimiento que renueve su enigmático mensaje que está en la raíz y la superficie de la cultura mexicana.”
El paradero de Jacobo Grinberg se desconoce. Lo que es posible decir con exactitud es que estaba interesado en el mundo de lo paranormal. Grinberg obtuvo el título de psicólogo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Por su interés en los fenómenos paranormales es que en la cámara del sueño de la Facultad de Psicología se llevaron a cabo algunos experimentos con niños que aseguraban poder ver con la piel de las palmas de las manos, visión extraocular. No fueron pocos los problemas que Grinberg enfrentó debido a su curiosidad y, según dejó escrito, casi le cuesta su puesto de profesor en la universidad porque ninguno de sus colegas ha podido aceptar la existencia de ese “nivel de realidad”. ¿A que nivel de realidad se refería?
Grinberg convivió con una curandera llamada Bárbara Guerrero, mejor conocida como Pachita. Según Grinberg “durante las operaciones que realizaba ella era capaz de materializar y desmaterializar objetos, órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas le permitían realizar trasplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y exactitud colosales”.
Grinberg presenció una gran cantidad de operaciones, operaciones que resultan inverosímiles; veamos un ejemplo:
El caso más extraordinario y el que me enseñó que realmente no existen límites, fue el de una niña, quien en una operación convencional había sido sobreanestesiada, dejándole su cerebro muerto por la falta de oxígeno. Los padres, desesperados después de ver una docena de neurólogos, dieron con Pachita y le pidieron ayuda. Pachita aceptó y la segunda operación que vi aquella primera noche, fue un trasplante de corteza cerebral en la niña sobreanestesiada.
Durante más de diez años me he dedicado a investigar algunos aspectos de la fisiología cerebral y aunque me considero bastante revolucionario entre mis colegas, jamás me imaginé, ni podría haber aceptado, que una parte del cerebro pudiera trasplantarse de un ser humano a otro. Jamás lo hubiera aceptado de no haberlo visto, pero el caso es que lo vi y eso me trastornó tan profundamente que a partir de ese momento, todas mis concepciones psicofisiológicas cambiaron. La niña era un “vegetal” que no se movía ni hablaba ni controlaba sus esfínteres. En esa operación, y en cuatro subsecuentes, Pachita cortó el cuero cabelludo con el cuchillo de monte y después abrió el hueso del cráneo usando un pedazo de sierra de plomero.
Yo veía eso y parte de mí pensaba que no era cierto y otra que era maravillosamente real.
Después Pachita hizo aparecer una sección de corteza humana, tomó un pedazo en sus manos, le lanzó su aliento y le ordenó que viviera: “¡vive!, ¡vive!”, le gritaba.
Después con la ayuda del cuchillo, introdujo el pedazo de corteza al cráneo de la niña y con una serie de movimientos extraños, lo dejó depositado allí. Por fin, la herida se cerró después de que yo fui invitado a colocar mis manos encima de la misma. A eso se le llamaba saturar. La niña fue vendada y devuelta a sus padres.
La operación se realizó sin anestesia, sin asepsia y considerando su magnitud y seriedad, lo que se podía haber esperado como mínima reacción era una meningitis fulminante. En lugar de ello, la niña se presentó a los 15 días para una nueva operación, sin infecciones, sin haberse muerto de shock postoperatorio y con algún síntoma de mejoría. De hecho, después de cuatro operaciones similares a la descrita, yo vi a esa niña empezar a tener movimientos voluntarios, balbucear vocablos, quejarse del dolor y molestias y sonreír, ¡sí! ¡sonreír!
Cuando yo vi sonreír a esa niña y alcancé a comprender los motivos de su alegría, entendí que lo más fundamental es lo de mayor alcance espiritual, lo que cualquiera comprende, lo que se encuentra presente en todos los niveles, lo clásico, lo que se siente como certeza y mismidad.
Para Pachita era cosa corriente abrir cuerpos, aparecer órganos (aportes), realizar trasplantes, etcétera.
Grinberg no sólo fue testigo de una enorme cantidad de operaciones, sino que tuvo en ellas un papel activo, pues los cortes o heridas se cerraban cuando él ponía sus manos sobre ellas: “Supe que debía colocar el algodón sobre la herida y colocar mis manos sobre él. Lo hice y la herida cerró instantáneamente. Me dieron una venda y cubrí el vientre con ella”.
Existen varias fotografías que muestran a Pachita realizando estos milagros, sin embargo, después de leer las descripciones del psicólogo, resultan decepcionantes, ninguna es sorprendente, se trata de imágenes iguales a las que muestran los “cirujanos psíquicos” de Filipinas.
Pachita decía que no era ella quien operaba, en realidad lo hacía el Hermano Cuauhtémoc: “Pachita decía que el espíritu del último emperador azteca trabajaba a través de su cuerpo realizando su trabajo. Ella se introducía a un trance transformando su personalidad y efectuando las operaciones...”.
Todas las historias que sobre ella se contaban motivaron a diversos “investigadores” a acercársele, en palabras de Pachita: “A mí me lleva la chingada con esa gente que viene a curiosear como si esto fuera un circo. Un día vinieron esos, ¿cómo se llaman?, ¡ah sí!, esos de control mental a investigarme. Me llevaron a una casa en la que había rayas de todos colores. Rojas, azules, verdes y negras. Un señor Silva me dijo que yo estaba en la negra. Hágame el favor, ese cabrón me quería nada más para meterme en lo negro. Luego me dijeron que buscara un enfermo con mi mente. Yo qué iba a buscar ni qué carajos. ¿Para qué? Luego otros me llevaron a la zona del silencio en Torreón para que les dijera lo que había allá. Puro pinche desierto y yo allí en medio. Encontré una tortuga y me la traje... Dicen que se paran los relojes y que no se oye la radio pero, ¿para qué sirve eso?, nada más buscan por buscar sin saber y por más que encuentran no se quedan satisfechos. ¡Si yo les contara todo lo que me han llevado a hacer! Un día me dijo un amigo que le ayudara a buscar no sé qué madres, en un terreno. Fui allí y me lo encontré lleno de excavaciones, me dijeron que les reportara lo que sentía y yo me quedé tal cual. Aquí sí que se trabaja, pero yo de eso sé menos que nadie. Yo nada más me voy y viene el hermano y ni me entero... Y luego vienen a invitarme a dar conferencias y yo ¿qué les voy a decir? ¡Se imaginan a esta pendeja hablando en una conferencia! A mí me gustan las buenas obras, las que de veras ayudan...”.
Pachita distinguía entre enfermedad buena y enfermedad mala. La enfermedad buena es aquella que tiene causas naturales y que puede curarse con medicinas convencionales, mientras que la mala es aquella que provocan los “daños”: “Alguien tiene una envidia y la persona envidiada recibe una carga energética que lo enferma... Los daños son las introyecciones de los malos pensamientos de los otros, son las malas intenciones detectadas a niveles corporales... Los celos enredan el espíritu; la envidia provoca daños. Luego es necesario hallarlos y echarlos fuera”. Pachita abría el cuerpo del paciente y extraía el daño; los daños se materializaban en forma de entidades oscuras a las que había que tratar de forma especial: se les envolvía en papel negro (como cuando Pachita supuestamente operó el hígado de Jodorowsky). Estas entidades también eran llamadas seres del bajo astral.
De igual forma, Pachita era capaz de corregir un diagnóstico médico: “Ya sé, dicen que tienes cáncer pero eso no es cierto. Vas a curarte y vienes otro día para ver cómo sigues y para cambiarte tus riñones. No le hagas caso a los médicos, te han debilitado con sus lavadas y técnicas de... ¿cómo se llama? Quimioterapia...”.
Grinberg trató de explicar todos estos fenómenos recurriendo a la mecánica cuántica, la neurología y a otros conceptos de su invención. Dejó claro que los portentos de los que fue testigo eran auténticos: “Muchas personas me han preguntado si lo que describo sucedió tal y como está relatado. La respuesta es absolutamente afirmativa; no existe aquí invención o falsedad; todo sucedió exactamente tal y como se presenta”.
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martes, 25 de marzo de 2014
jueves, 13 de febrero de 2014
Operaciones psíquicas
El concepto espacio ha sido inseparable del concepto tiempo desde que el científico Albert Einstein publicó su modelo matemático en el año 1905. Este teoría matemática fué uno de los avances más importantes del siglo XX. La combinación espacio-tiempo en un único continuo como dos conceptos inseparablemente relacionados, supuso la unificación de ambos en una red, retícula, o matriz energética que los contiene, y sin la cual ambos conceptos no podrian existir.
Cualquier objeto material es una organización irrepetible de esta estructura reticular. Cuando esta red hipercompleja se encuentra en su estado fundamental de coherencia y total simetría, no existen ni objetos ni alteraciones temporales. Con una modificación de su estructura fundamental, el tiempo transcurre y la materia aparece. Una partícula elemental es precisamente una desorganización elemental de la red o retícula energética en cualquiera de sus localizaciones. Cualquier átomo o compuesto químico es una particular conformación estructural de la retícula energética, respecto a su estado fundamental de máxima coherencia. Esta red del espacio-tiempo, se podria asemejar a la lattice de alta coherencia de cualquier cristal.
Los conceptos de sanación basados en la física cuántica y la teoría sintérgica indican que nuestro cerebro interactúa con ese campo informacional que algunos llaman campo cuántico y otros como David Böhm, el orden implicado. Los físicos actuales hablan de un campo espacial y la Teoría Sintérgica de Grinberg lo denomina campo sintérgico.
El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual, la que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores y texturas.
En ese campo se encuentran la información de esos objetos, pero no la cualidad. El cerebro está encargado de alguna manera de descodificar ese campo informacional y la resultante final es la realidad que percibimos. La incapacidad para entender el proceso, confunde ese resultado final con un estimulo primario. Pero lo cierto es que no tenemos acceso al proceso de creación de la realidad perceptual, sino solamente a su resultado final. Y es precisamente esta confusión lo que nos lleva a pensar que la resultante final no es un producto creado por nosotros, sino una realidad independiente o ajena a nosotros, cuando en realidad somos nosotros quienes la elaboramos.
Esta interesante hipótesis atribuye al campo neuronal, la capacidad de interferir en esta retícula energética. Cuando los niveles de conciencia son extraordinariamente diferenciados, pueden inducir en la retícula conformaciones similares a la de los objetos en caso de las materializaciones, o retornos a la estructura fundamental de coherencia y simetría de la retícula en el caso de las desmaterializaciones, apareciendo por tanto la posibilidad de materializar o desmaterializar objetos físicos, con un mecanismo similar al que todos utilizamos para crear nuestras imágenes o nuestros pensamientos.
Es evidente que no usamos todo el potencial de nuestro cerebro. El poder de la mente sobre la materia conocido como psicoquinesis, es un fenómeno que puede presentarse de diversas maneras: Movimiento, calentamiento, enfriamiento, cambios cromáticos, doblamiento, torsión, dilatación, transmutación, teleportación, desintegración, desaparición, aparición, levitación, etc. Además de los experimentos poblacionales realizados con sujetos elegidos al azar, se han efectuado otros con individuos aislados que mostraron poseer grandes dotes. La lista es muy larga, pero entre ellos destacaremos a Nina Kulagina, Uri Geller, o Matthew Manning.
Uno de los experimentos más famosos de Nina Kulagina, se desarrolló en un laboratorio de Leningrado, el 10 de marzo de 1970. Después de haber estudiado primero la habilidad de mover objetos inanimados, un grupo de científicos tenían curiosidad de ver si las habilidades de Nina Kulagina, podían ser utilizadas en células vivas, tejidos y órganos. El doctor soviético Sergeyev junto con un grupo de afamados científicos, presenciaron como Nina Kulagina intentó utilizar su energía mental para detener el latido del corazón de una rana. Ella se concentró intensamente en el corazón de la rana, pasados unos instantes empezó a latir más rápido, para empezar a ralentizarse, hasta conseguir detenerlo por completo.
Cuando Matthew Manning era todavía un joven adolescente sintió un irrefrenable impulso que lo obligaba a escribir. Lo hacía con su propia mano y con pluma estilográfica, pero esa letra no coincidia con la suya, y lo que redactaba era una cantidad de hechos y datos sobre Gran Bretaña que él ignoraba por completo. Cuando decidió comparar esa información con la de la biblioteca local, descubrió que los datos eran exactos. No pasó mucho para que el joven advirtiera que podía doblar objetos de metal, cortar la corriente eléctrica o detener los relojes con solo pensarlo. Ya por entonces nada le sorprendía y aceptó los hechos. Viajó por el mundo mostrándo sus extrañas habilidades.
Uri Geller en junio de 1974, ante un calificado grupo de científicos reunidos en el laboratorio de física del Birkbeck College, en la Universidad de Londres, centuplicó dos veces las señales de un “contador Geiger”, aparato físico de gran precisión cuyo ritmo estable es de 0.5 señales por segundo. En pocos segundos estas señales subieron 200 veces más de lo normal, fenómeno debido únicamente a la intensa concentración mental de Uri Geller. Al menos los científicos presentes atestiguaron que ningún otro factor, salvo ese, ejercía en esos momentos influencia sobre el contador Geiger.
En el mismo laboratorio y fiscalizado por los científicos, realizó estas otras pruebas: dobló metales con solo tocarlos; quebró un cristal encerrado dentro de un hermético envase pasando la mano a varios centímetros de este; e hizo girar bruscamente brújulas y magnetómetros con la fuerza de su mente.
El matemático John Taylor declaró: “He comprobado que en estas experiencias no hay posibilidad de fraude alguno. "Uri Geller es tan excepcional que plantea un serio desafío a la ciencia contemporánea”.
Es importante destacar que la Parapsicología, entendiendo esta como la ciencia que estudia al dotado y sus fenómenos, y no como la producion fenómenos parapsicológicos, ha probado la existencia de un factor no material que interactúa con la mente del hombre. Este hecho, tan importante, todavía no ha calado hondo en nuestra cultura. Cabe señalar también que la parapsicología puede aportar una fundamentación a la psicología que carece de la prueba fundamental para considerar a la mente como un ente independiente. Hasta ahora estas disciplinas psicologías se mantienen en un terreno conjetural, con alguna que otra prueba experimental.
En relación a la médiumdidad, tenemos cuatro campos a estudiar: los mensajes, las producciones o efectos materiales, las sanaciones realizadas sobre otras personas y la xenoglosia, o habilidad de poder hablar o escribir un lenguaje supuestamente no familiar para el individuo. La hipótesis científica del positivismo interpreta estos campos como elaboraciones del inconsciente del médium, por que resulta difícil introducir estos fenómenos dentro del método experimental con su análisis estadístico, excluyendo por tanto conceptos como el campo PSI, la captación telepática y la participación del incosciente colectivo.
La colaboración de espíritus desencarnados en operaciones psíquicas quedan por tanto como una texis a demostrar. Pero hay que destacar que ciertos médiums en estado de trance, sin lugar a dudas, han producido notables fenómenos de percepción extrasensorial y de psicoquinesis, dos modalidades parapsicológicas con base sobradamente científica.
La lista de cirujanos psíquicos es amplia, entre los más reconocidos están: el espíritu del enigmático y ya fallecido Dr Fritz que ocupaba el cuerpo del brasileño Ze Arigó, en México el espíritu descendido del emperador Cuauhtemoc convertía a Bárbara Guerrero mas conocida como "Pachita" en una de las curanderas mas afamada de la historia, o también el británico Sthepfen Turroff bajo la influencia del espíritu del doctor Kant. Estos cirujanos psíquicos en estado de trance, durante las operaciones que realizaban eran capaces de materializar y desmaterializar órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas, les permitía realizar transplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y exactitud colosales. Un control único sobre su campo neuronal, transformándo y modificando con él, la estructura de la retícula. Efectos que parecían ser milagrosos.
Cabe mencionar además de las complejas desmaterializaciones de organos y tejidos llevadas a cabo por estos cirujanos psíquicos, la posibilidad de actuar sobre los cuerpos etéricos a traves de la retícula energética descrita anteriormente. El cuerpo etérico es el doble exacto del cuerpo físico denso. Es el conductor de las energías que pertenecen al plano físico aunque su energía es mucho más sutil y su función es distinta. El doble etérico es receptor y transmisor de las energías que provienen de los cuerpos más sutiles, permitiendo que estas fluyan al cuerpo físico denso a través del sistema nervioso.
Continúa en "Cirujanos psíquicos"
Fuentes: Teoría Sitérgica (Doctor Jacobo Grinberg-Zylberbaum)
Sociedad de Conocimiento para la Posible Evolución del Hombre
Cualquier objeto material es una organización irrepetible de esta estructura reticular. Cuando esta red hipercompleja se encuentra en su estado fundamental de coherencia y total simetría, no existen ni objetos ni alteraciones temporales. Con una modificación de su estructura fundamental, el tiempo transcurre y la materia aparece. Una partícula elemental es precisamente una desorganización elemental de la red o retícula energética en cualquiera de sus localizaciones. Cualquier átomo o compuesto químico es una particular conformación estructural de la retícula energética, respecto a su estado fundamental de máxima coherencia. Esta red del espacio-tiempo, se podria asemejar a la lattice de alta coherencia de cualquier cristal.
Los conceptos de sanación basados en la física cuántica y la teoría sintérgica indican que nuestro cerebro interactúa con ese campo informacional que algunos llaman campo cuántico y otros como David Böhm, el orden implicado. Los físicos actuales hablan de un campo espacial y la Teoría Sintérgica de Grinberg lo denomina campo sintérgico.
El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual, la que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores y texturas.
En ese campo se encuentran la información de esos objetos, pero no la cualidad. El cerebro está encargado de alguna manera de descodificar ese campo informacional y la resultante final es la realidad que percibimos. La incapacidad para entender el proceso, confunde ese resultado final con un estimulo primario. Pero lo cierto es que no tenemos acceso al proceso de creación de la realidad perceptual, sino solamente a su resultado final. Y es precisamente esta confusión lo que nos lleva a pensar que la resultante final no es un producto creado por nosotros, sino una realidad independiente o ajena a nosotros, cuando en realidad somos nosotros quienes la elaboramos.
Esta interesante hipótesis atribuye al campo neuronal, la capacidad de interferir en esta retícula energética. Cuando los niveles de conciencia son extraordinariamente diferenciados, pueden inducir en la retícula conformaciones similares a la de los objetos en caso de las materializaciones, o retornos a la estructura fundamental de coherencia y simetría de la retícula en el caso de las desmaterializaciones, apareciendo por tanto la posibilidad de materializar o desmaterializar objetos físicos, con un mecanismo similar al que todos utilizamos para crear nuestras imágenes o nuestros pensamientos.
Es evidente que no usamos todo el potencial de nuestro cerebro. El poder de la mente sobre la materia conocido como psicoquinesis, es un fenómeno que puede presentarse de diversas maneras: Movimiento, calentamiento, enfriamiento, cambios cromáticos, doblamiento, torsión, dilatación, transmutación, teleportación, desintegración, desaparición, aparición, levitación, etc. Además de los experimentos poblacionales realizados con sujetos elegidos al azar, se han efectuado otros con individuos aislados que mostraron poseer grandes dotes. La lista es muy larga, pero entre ellos destacaremos a Nina Kulagina, Uri Geller, o Matthew Manning.
Uno de los experimentos más famosos de Nina Kulagina, se desarrolló en un laboratorio de Leningrado, el 10 de marzo de 1970. Después de haber estudiado primero la habilidad de mover objetos inanimados, un grupo de científicos tenían curiosidad de ver si las habilidades de Nina Kulagina, podían ser utilizadas en células vivas, tejidos y órganos. El doctor soviético Sergeyev junto con un grupo de afamados científicos, presenciaron como Nina Kulagina intentó utilizar su energía mental para detener el latido del corazón de una rana. Ella se concentró intensamente en el corazón de la rana, pasados unos instantes empezó a latir más rápido, para empezar a ralentizarse, hasta conseguir detenerlo por completo.
Cuando Matthew Manning era todavía un joven adolescente sintió un irrefrenable impulso que lo obligaba a escribir. Lo hacía con su propia mano y con pluma estilográfica, pero esa letra no coincidia con la suya, y lo que redactaba era una cantidad de hechos y datos sobre Gran Bretaña que él ignoraba por completo. Cuando decidió comparar esa información con la de la biblioteca local, descubrió que los datos eran exactos. No pasó mucho para que el joven advirtiera que podía doblar objetos de metal, cortar la corriente eléctrica o detener los relojes con solo pensarlo. Ya por entonces nada le sorprendía y aceptó los hechos. Viajó por el mundo mostrándo sus extrañas habilidades.
Uri Geller en junio de 1974, ante un calificado grupo de científicos reunidos en el laboratorio de física del Birkbeck College, en la Universidad de Londres, centuplicó dos veces las señales de un “contador Geiger”, aparato físico de gran precisión cuyo ritmo estable es de 0.5 señales por segundo. En pocos segundos estas señales subieron 200 veces más de lo normal, fenómeno debido únicamente a la intensa concentración mental de Uri Geller. Al menos los científicos presentes atestiguaron que ningún otro factor, salvo ese, ejercía en esos momentos influencia sobre el contador Geiger.
En el mismo laboratorio y fiscalizado por los científicos, realizó estas otras pruebas: dobló metales con solo tocarlos; quebró un cristal encerrado dentro de un hermético envase pasando la mano a varios centímetros de este; e hizo girar bruscamente brújulas y magnetómetros con la fuerza de su mente.
El matemático John Taylor declaró: “He comprobado que en estas experiencias no hay posibilidad de fraude alguno. "Uri Geller es tan excepcional que plantea un serio desafío a la ciencia contemporánea”.
Es importante destacar que la Parapsicología, entendiendo esta como la ciencia que estudia al dotado y sus fenómenos, y no como la producion fenómenos parapsicológicos, ha probado la existencia de un factor no material que interactúa con la mente del hombre. Este hecho, tan importante, todavía no ha calado hondo en nuestra cultura. Cabe señalar también que la parapsicología puede aportar una fundamentación a la psicología que carece de la prueba fundamental para considerar a la mente como un ente independiente. Hasta ahora estas disciplinas psicologías se mantienen en un terreno conjetural, con alguna que otra prueba experimental.
En relación a la médiumdidad, tenemos cuatro campos a estudiar: los mensajes, las producciones o efectos materiales, las sanaciones realizadas sobre otras personas y la xenoglosia, o habilidad de poder hablar o escribir un lenguaje supuestamente no familiar para el individuo. La hipótesis científica del positivismo interpreta estos campos como elaboraciones del inconsciente del médium, por que resulta difícil introducir estos fenómenos dentro del método experimental con su análisis estadístico, excluyendo por tanto conceptos como el campo PSI, la captación telepática y la participación del incosciente colectivo.
La colaboración de espíritus desencarnados en operaciones psíquicas quedan por tanto como una texis a demostrar. Pero hay que destacar que ciertos médiums en estado de trance, sin lugar a dudas, han producido notables fenómenos de percepción extrasensorial y de psicoquinesis, dos modalidades parapsicológicas con base sobradamente científica.
La lista de cirujanos psíquicos es amplia, entre los más reconocidos están: el espíritu del enigmático y ya fallecido Dr Fritz que ocupaba el cuerpo del brasileño Ze Arigó, en México el espíritu descendido del emperador Cuauhtemoc convertía a Bárbara Guerrero mas conocida como "Pachita" en una de las curanderas mas afamada de la historia, o también el británico Sthepfen Turroff bajo la influencia del espíritu del doctor Kant. Estos cirujanos psíquicos en estado de trance, durante las operaciones que realizaban eran capaces de materializar y desmaterializar órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas, les permitía realizar transplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y exactitud colosales. Un control único sobre su campo neuronal, transformándo y modificando con él, la estructura de la retícula. Efectos que parecían ser milagrosos.
Cabe mencionar además de las complejas desmaterializaciones de organos y tejidos llevadas a cabo por estos cirujanos psíquicos, la posibilidad de actuar sobre los cuerpos etéricos a traves de la retícula energética descrita anteriormente. El cuerpo etérico es el doble exacto del cuerpo físico denso. Es el conductor de las energías que pertenecen al plano físico aunque su energía es mucho más sutil y su función es distinta. El doble etérico es receptor y transmisor de las energías que provienen de los cuerpos más sutiles, permitiendo que estas fluyan al cuerpo físico denso a través del sistema nervioso.
Continúa en "Cirujanos psíquicos"
Fuentes: Teoría Sitérgica (Doctor Jacobo Grinberg-Zylberbaum)
Sociedad de Conocimiento para la Posible Evolución del Hombre
martes, 4 de febrero de 2014
ADN, cuerpos etéricos, y emociones
Intentando dar una explicación científica a las cualidades de autosanación del ser humano, se han desarrollado diversas investigaciones sobre el ADN y las emociones. Esta cualidad de autosanación es reconocida por la medicina tradicional, en la que los diversos desarrollos y remisiones de ciertas enfermedades en distintos pacientes, no se sitúan siempre en torno a patrones establecidos, teniendo en muchos casos vital importancia, los estados de ánimo, así como la actitud ante la enfermedad. De hecho las intervenciones quirúrgicas normalmente son evitadas en estados de depresión emocional del paciente.
Las distintas pruebas realizadas en laboratorio sobre ADN y emociones, han dado unos resultados sorprendentes. El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un afamado biólogo cuántico. Una de las distintas pruebas realizadas fue colocar una muestra de ADN en un recipiente hermético, con vacío creado en su interior. En este recipiente de ensayo únicamente se permitió la presencia de partículas de luz o fotones, distribuidos de forma aleatoria, propia de la naturaleza de estas "partículas" luminosas y de su comportamiento habitual. Al colocar esta muestra de ADN en el tubo de ensayo, los fotones se organizaron en línea de nuevo junto al ADN. Es decir, se observó que el ADN físico, produjo un efecto en los fotones, no físicos. La muestra de ADN fue retirada del recipiente y se pudo apreciar mediante una nueva medición, que los fotones permanecieron ordenados y alineados en donde había estado situado el ADN.
El científico Gregg Braden, opina que estamos ante la posibilidad de que exista un nuevo campo de energía que desconocemos actualmente y que el ADN se comunica con los fotones por medio de este campo.
Un nuevo experimento militar, se basó esta vez en recoger una muestra de leucocitos o células sanguíneas blancas, de un amplio número de donantes. Estas muestras se situaron en tubos de ensayo en una habitación preparada con equipos para la medición de los cambios de campos eléctricos. En este experimento el donante fue situado en una habitación contigua y sometido a distintos "estímulos emocionales" consistentes en vídeoclips que generaban emociones que producían distintos estados de ánimo en el donante. Ambos, donante y ADN, eran monitoreados simultaneamente. Cuando el monitor mostraba que el donante alcanzaba sus picos emocionales más altos y bajos, medidos en ondas eléctricas, el ADN generaba simultaneamente idénticas respuestas de frecuencia. No hubo lapso ni tiempo de retraso de transmisión. Los distintas frecuencias eléctricas medidas del ADN, coincidieron exactamente con los cambios emocionales del donante.
Posteriormente el experimento militar, se repitió a una distancia de 80 kilómetros entre el donante y su muestra de ADN, con el fin de poder seguir observando este efecto. Debido a los resultados obtenidos, que fueron idénticos, parece ser que las células vivas se reconocen por una forma de energía no identificada con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo, y no está localizada en forma o lugar específico. Una prueba más que refuerza la teoría científica de Gregg Braden
Una tercera experiencia se llevó a cabo con ADN de placenta humana, que es la forma más pura de ADN. En esta experimento científico participaron 28 investigadores, entrenados para generar y sentir determinados sentimientos y a contener emociones muy fuertes. Se descubrió que el ADN cambiaba de forma según los sentimientos de los investigadores: cuando los sentimientos eran generados por el pensamiento promotor del amor, el ADN respondía relajándose y estirando sus filamentos, en consecuencia haciéndose más largo.
Con sentimientos generados por el pensamiento promotor del temor, el ADN respondía apretándose: se hacía más corto y se apagaban muchos de sus códigos. De alguna manera, se descarga con la emociones negativas.
Al aplicar este experimento a pacientes con VIH, se observó que la respuesta ante sentimientos de amor, gratitud y aprecio crearon una respuesta inmune 300.000 veces superior que la que tuvieron sin estos sentimientos. Una respuesta que nos puede indicar, como ayudar a permanecer en un estado saludable
Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una red tejida estrechamente que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra vibración.
Respecto a los cuerpos etéricos, actualmente sabemos que existen al menos dieciséis que envuelven el cuerpo físico humano, pero en sanación solo hemos podido acceder a seis por el momento. En algunas sanaciones realizadas, observamos al analizar los distintos cuerpos etéricos relacionados con el cuerpo físico, diversas anomalías provocadas por la proyección de energías derivadas de sentimientos ajenos. Estas modificaciones, en algunos casos se trasladaron posteriormente al plano físico en forma de dolencias o enfermedades.
La envidia es un sentimiento más si esta bien canalizado, es el combustible que utilizamos para superar y alcanzar lo que queremos. El problema radica cuando este fenómeno psicológico tan común, se convierte en un sentimiento de frustración ante un bien de otra persona. Es aquí cuando en la mayoría de los casos, inconscientemente aparece el deseo de dañar al envidiado.
A través de la reducción arquétipica comprobamos que la proyección exterior de energía generada por estos sentimientos tan comunes, a través del "nuevo campo o red de energía" anteriormente descrito, afectaban al segundo cuerpo etérico, o cuerpo emocional del paciente, situado inmediatamente por encima del cuerpo vital. Su esencia y forma se modificaban causando un desequilibrio energético. Estas anomalías no eran demasiado significativas cuando procedian del ámbito familiar o amoroso, pues este tipo de proyección, tiende a un balanceo entre el amor-odio, debido normalmente a la idealización de la persona por parte del familiar o amante.
En un segundo caso apareció la misma situación, agravada por la proyección de energías generadas nuevamente por la envidia, pero esta vez fuera de un plano inconsciente. Independientemente del ambito del que procedían, la modificación sustancial del segundo cuerpo emocional, generaba una sensación de cansancio y apatía del receptor, además de un riesgo a medio plazo para su salud. Esto es lo que coloquialmente conocemos como "Mal de ojo". La transferencia de un nuevo arquetipo modificó la codificación, y fue suficiente para establecer la normalidad.
Las modificaciones sustanciales del segundo cuerpo emocional, conllevan a situaciones de desorden energético, las cuales pueden ser aprovechadas por otros tipos de energías parásitas. Esta nueva situación incrementa el riesgo para la salud.
Un tercer caso a tener en consideración, el mas peligroso sin duda, es el uso de un medium para actuar en contra de la persona envidiada. Cuando el pensamiento se convierte en palabra, su poder creador aumenta, si esta se convierte en obra aun más.
Debemos indicar que en muchas ocasiones hemos oído la frase "Que mala es la envidia" expresión totalmente acertada, pues aparte de la energía que proyecta al tratarse de un pensamiento, y como cualquier pensamiento ser creador, tiene un efecto de retorno al entrar en el universo de lo sublime. Un doble efecto emisor-receptor, en un universo que actúa con una respuesta cíclica. La palabra “envidia” proviene del latín, significa mal de ojo, lo recoge Catulo en su famoso poema “Vivamus, mea Lesbia. De ella habló mucho antes el mismo Hesíodo, y aparece también en algún que otro relato de origen egipcio, con anterioridad.
Hemos encontrado casos extremos, con en el uso de mediums para actuar en contra
de la persona envidiada. Investigando el tema, hallamos unos antiguos archivos antropológicos publicados por el Doctor Cannon W.B. en 1942 (Muerte Vudú. American Anthropologist, 44 (2),169-181.) un estudio interesante, en cierto modo relacionado con estas prácticas, del que publicamos aquí un fragmento para que el lector saque sus propias conclusiones.
El Dr. S.M. Lambert del Western Pacific Health Service de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome que en varias ocasiones había visto casos de muerte por miedo. En un caso hubo una sorprendente recuperación. En la misión de Mona Mona en North Queensland, donde había muchos nativos convertidos, no así en los barrios periféricos, donde había un grupo de no convertidos incluyendo un Nebo, un famoso hechicero. El principal ayudante del misionero era Rob, un nativo que había sido convertido. Cuando el Dr. Lambert llegó a la misión supo que Rob estaba en peligro y que el misionero quería que lo examinara. El Dr. Lambert hizo la exploración y no encontró fiebre, queja de dolor, ni síntomas o signos de enfermedad. Estaba impresionado, de la forma que fuera, las indicaciones eran obvias de que Rob estaba seriamente enfermo y extremadamente débil. Por el misionero supo que Rob había tenido un hueso apuntando hacia él por Nebo, y que estaba convencido de que en consecuencia debía morir. Acto seguido el Dr. Lambert y el misionero fueron donde Nebo, le amenazaron severamente con que su suministro de comida se suprimiría si le ocurriera algo a Rob y con que él y su gente saldrían de la misión. Al momento Nebo estuvo de acuerdo en ir con ellos a ver a Rob. Se inclinó sobre la cama de Rob y le dijo al enfermo que todo era un error, una mera broma, de hecho, que él no le había apuntado con un hueso en absoluto. El Dr. Lambert refiere que el alivio fue casi instantáneo; esa tarde Rob volvió a su trabajo, bastante feliz otra vez, y en completa posesión de su fuerza física.
Una cuestión que naturalmente se presenta es si estos que han atestiguado la realidad de la muerte vudú han realizado un buen juicio crítico. Aunque el hechicero o brujo o jefe pueden poseer tácitamente o pueden asumir la habilidad de matar mediante "apuntar el hueso" o mediante otra forma de magia negra, ¿no podría preservar su reputación de poder sobrenatural mediante el empleo de veneno? Especialmente cuando la muerte ha sido referida al haber ocurrido después de tomar comida, ¿no puede ser el resultado fatal debido a la acción de sustancias tóxicas no conocidas comúnmente a excepción de por sacerdotes y hechiceros
Obviamente el posible uso de venenos debe ser excluido antes de que la muerte vudú pueda ser aceptada como una consecuencia de la brujería o hechicería. Además resulta esencial descartar casos de osadas pretensiones de poder sobrenatural cuando de hecho la muerte resulte de causas naturales; esta precaución es de particular importancia dada la creencia común de que la enfermedad se debe a la malevolencia. Me he empeñado en aclarar definitivamente si envenenamientos y falsas pretensiones pueden ciertamente ser excluidos en caso de muerte, atribuidos a magia negra, dirigiendo la investigación hacia observadores médicamente adiestrados.
El Dr. Lambert, ya mencionado como un representante de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome la experiencia del Dr. P.S. Clarcke trabajando con Kanakas en plantaciones de azúcar de North Queensland. Un día, un Kanaka llegó al hospital y le dijo que moriría en unos pocos días porque había sido realizado un hechizo contra él, y nada podía hacerse para contrarrestarlo. El Dr. Clarcke había conocido al hombre tiempo atrás. Le hizo un reconocimiento muy completo. Todo se hallaba normal, pero como permanecía en cama la debilidad aumentaba gradualmente. El Dr. Clarke invitó al mayoral de los Kanakas a ir al hospital y dar apoyo al hombre, pero llegando su pie a la cama, el mayoral se inclinó, miro al paciente y entonces se volvió hacia el Dr. CLarcke diciendo "Sí, doctor, él se está muriendo". Al día siguiente, a las 11 en punto de la mañana se murió. Un examen postmorten no reveló nada que pudiera justificar la muerte fatal.
Otro observador con experiencia médica, el Dr. W.E. Roth (1897), que sirvió durante tres años al gobierno cómo cirujano entre la población primitiva del norte-centro de Queensland, también ha aportado testimonio oportuno, Roth escribió, "El paciente algunas veces se halla tan arraigado en su creencia de que algún enemigo suyo le ha apuntado con el hueso, que realmente se acostará para morir y triunfará en su intento, incluso a costa de rechazar comida y socorro a su alcance. Doy fe de tres o cuatro más casos semejantes".
El Dr. L.B. Cleland, profesor de patología de la University of Adelaide, me ha escrito contándome que él no ha dudado de que desde hace tiempo hasta la actualidad los nativos de la despoblada Australia mueren como resultado de un hueso que ha sido apuntado hacia ellos, y que tal muerte puede no estar asociada con cualquiera de las comunes lesiones letales. En un artículo en el que incluyó una sección sobre las influencias psíquicas del maligno en la muerte, el Dr. Cleland (1928) menciona a un hermoso y robusto hombre, miembro de una tribu del centro de Australia, que resultó herido por una lanza que había sido encantada. El hombre lentamente sacó la lanza y murió, sin que pudiera detectarse ninguna complicación quirúrgica. El Dr. Cleland cita a otros médicos que han hecho referencias a los efectos fatales del hueso apuntado y otros actos aterradores. En la carta que me escribió decía "Yo pienso que el envenenamiento está enteramente descartado en tales casos entre nuestros nativos australianos. hay muy pocas plantas tóxicas disponibles y dudo de si incluso los nativos de la parte central de Australia saben que tales podrían ser empleadas en humanos".
Las distintas pruebas realizadas en laboratorio sobre ADN y emociones, han dado unos resultados sorprendentes. El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un afamado biólogo cuántico. Una de las distintas pruebas realizadas fue colocar una muestra de ADN en un recipiente hermético, con vacío creado en su interior. En este recipiente de ensayo únicamente se permitió la presencia de partículas de luz o fotones, distribuidos de forma aleatoria, propia de la naturaleza de estas "partículas" luminosas y de su comportamiento habitual. Al colocar esta muestra de ADN en el tubo de ensayo, los fotones se organizaron en línea de nuevo junto al ADN. Es decir, se observó que el ADN físico, produjo un efecto en los fotones, no físicos. La muestra de ADN fue retirada del recipiente y se pudo apreciar mediante una nueva medición, que los fotones permanecieron ordenados y alineados en donde había estado situado el ADN.
El científico Gregg Braden, opina que estamos ante la posibilidad de que exista un nuevo campo de energía que desconocemos actualmente y que el ADN se comunica con los fotones por medio de este campo.
Un nuevo experimento militar, se basó esta vez en recoger una muestra de leucocitos o células sanguíneas blancas, de un amplio número de donantes. Estas muestras se situaron en tubos de ensayo en una habitación preparada con equipos para la medición de los cambios de campos eléctricos. En este experimento el donante fue situado en una habitación contigua y sometido a distintos "estímulos emocionales" consistentes en vídeoclips que generaban emociones que producían distintos estados de ánimo en el donante. Ambos, donante y ADN, eran monitoreados simultaneamente. Cuando el monitor mostraba que el donante alcanzaba sus picos emocionales más altos y bajos, medidos en ondas eléctricas, el ADN generaba simultaneamente idénticas respuestas de frecuencia. No hubo lapso ni tiempo de retraso de transmisión. Los distintas frecuencias eléctricas medidas del ADN, coincidieron exactamente con los cambios emocionales del donante.
Posteriormente el experimento militar, se repitió a una distancia de 80 kilómetros entre el donante y su muestra de ADN, con el fin de poder seguir observando este efecto. Debido a los resultados obtenidos, que fueron idénticos, parece ser que las células vivas se reconocen por una forma de energía no identificada con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo, y no está localizada en forma o lugar específico. Una prueba más que refuerza la teoría científica de Gregg Braden
Una tercera experiencia se llevó a cabo con ADN de placenta humana, que es la forma más pura de ADN. En esta experimento científico participaron 28 investigadores, entrenados para generar y sentir determinados sentimientos y a contener emociones muy fuertes. Se descubrió que el ADN cambiaba de forma según los sentimientos de los investigadores: cuando los sentimientos eran generados por el pensamiento promotor del amor, el ADN respondía relajándose y estirando sus filamentos, en consecuencia haciéndose más largo.
Con sentimientos generados por el pensamiento promotor del temor, el ADN respondía apretándose: se hacía más corto y se apagaban muchos de sus códigos. De alguna manera, se descarga con la emociones negativas.
Al aplicar este experimento a pacientes con VIH, se observó que la respuesta ante sentimientos de amor, gratitud y aprecio crearon una respuesta inmune 300.000 veces superior que la que tuvieron sin estos sentimientos. Una respuesta que nos puede indicar, como ayudar a permanecer en un estado saludable
Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una red tejida estrechamente que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra vibración.
Respecto a los cuerpos etéricos, actualmente sabemos que existen al menos dieciséis que envuelven el cuerpo físico humano, pero en sanación solo hemos podido acceder a seis por el momento. En algunas sanaciones realizadas, observamos al analizar los distintos cuerpos etéricos relacionados con el cuerpo físico, diversas anomalías provocadas por la proyección de energías derivadas de sentimientos ajenos. Estas modificaciones, en algunos casos se trasladaron posteriormente al plano físico en forma de dolencias o enfermedades.
La envidia es un sentimiento más si esta bien canalizado, es el combustible que utilizamos para superar y alcanzar lo que queremos. El problema radica cuando este fenómeno psicológico tan común, se convierte en un sentimiento de frustración ante un bien de otra persona. Es aquí cuando en la mayoría de los casos, inconscientemente aparece el deseo de dañar al envidiado.
A través de la reducción arquétipica comprobamos que la proyección exterior de energía generada por estos sentimientos tan comunes, a través del "nuevo campo o red de energía" anteriormente descrito, afectaban al segundo cuerpo etérico, o cuerpo emocional del paciente, situado inmediatamente por encima del cuerpo vital. Su esencia y forma se modificaban causando un desequilibrio energético. Estas anomalías no eran demasiado significativas cuando procedian del ámbito familiar o amoroso, pues este tipo de proyección, tiende a un balanceo entre el amor-odio, debido normalmente a la idealización de la persona por parte del familiar o amante.
En un segundo caso apareció la misma situación, agravada por la proyección de energías generadas nuevamente por la envidia, pero esta vez fuera de un plano inconsciente. Independientemente del ambito del que procedían, la modificación sustancial del segundo cuerpo emocional, generaba una sensación de cansancio y apatía del receptor, además de un riesgo a medio plazo para su salud. Esto es lo que coloquialmente conocemos como "Mal de ojo". La transferencia de un nuevo arquetipo modificó la codificación, y fue suficiente para establecer la normalidad.
Las modificaciones sustanciales del segundo cuerpo emocional, conllevan a situaciones de desorden energético, las cuales pueden ser aprovechadas por otros tipos de energías parásitas. Esta nueva situación incrementa el riesgo para la salud.
Un tercer caso a tener en consideración, el mas peligroso sin duda, es el uso de un medium para actuar en contra de la persona envidiada. Cuando el pensamiento se convierte en palabra, su poder creador aumenta, si esta se convierte en obra aun más.
Debemos indicar que en muchas ocasiones hemos oído la frase "Que mala es la envidia" expresión totalmente acertada, pues aparte de la energía que proyecta al tratarse de un pensamiento, y como cualquier pensamiento ser creador, tiene un efecto de retorno al entrar en el universo de lo sublime. Un doble efecto emisor-receptor, en un universo que actúa con una respuesta cíclica. La palabra “envidia” proviene del latín, significa mal de ojo, lo recoge Catulo en su famoso poema “Vivamus, mea Lesbia. De ella habló mucho antes el mismo Hesíodo, y aparece también en algún que otro relato de origen egipcio, con anterioridad.
Hemos encontrado casos extremos, con en el uso de mediums para actuar en contra
de la persona envidiada. Investigando el tema, hallamos unos antiguos archivos antropológicos publicados por el Doctor Cannon W.B. en 1942 (Muerte Vudú. American Anthropologist, 44 (2),169-181.) un estudio interesante, en cierto modo relacionado con estas prácticas, del que publicamos aquí un fragmento para que el lector saque sus propias conclusiones.
El Dr. S.M. Lambert del Western Pacific Health Service de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome que en varias ocasiones había visto casos de muerte por miedo. En un caso hubo una sorprendente recuperación. En la misión de Mona Mona en North Queensland, donde había muchos nativos convertidos, no así en los barrios periféricos, donde había un grupo de no convertidos incluyendo un Nebo, un famoso hechicero. El principal ayudante del misionero era Rob, un nativo que había sido convertido. Cuando el Dr. Lambert llegó a la misión supo que Rob estaba en peligro y que el misionero quería que lo examinara. El Dr. Lambert hizo la exploración y no encontró fiebre, queja de dolor, ni síntomas o signos de enfermedad. Estaba impresionado, de la forma que fuera, las indicaciones eran obvias de que Rob estaba seriamente enfermo y extremadamente débil. Por el misionero supo que Rob había tenido un hueso apuntando hacia él por Nebo, y que estaba convencido de que en consecuencia debía morir. Acto seguido el Dr. Lambert y el misionero fueron donde Nebo, le amenazaron severamente con que su suministro de comida se suprimiría si le ocurriera algo a Rob y con que él y su gente saldrían de la misión. Al momento Nebo estuvo de acuerdo en ir con ellos a ver a Rob. Se inclinó sobre la cama de Rob y le dijo al enfermo que todo era un error, una mera broma, de hecho, que él no le había apuntado con un hueso en absoluto. El Dr. Lambert refiere que el alivio fue casi instantáneo; esa tarde Rob volvió a su trabajo, bastante feliz otra vez, y en completa posesión de su fuerza física.
Una cuestión que naturalmente se presenta es si estos que han atestiguado la realidad de la muerte vudú han realizado un buen juicio crítico. Aunque el hechicero o brujo o jefe pueden poseer tácitamente o pueden asumir la habilidad de matar mediante "apuntar el hueso" o mediante otra forma de magia negra, ¿no podría preservar su reputación de poder sobrenatural mediante el empleo de veneno? Especialmente cuando la muerte ha sido referida al haber ocurrido después de tomar comida, ¿no puede ser el resultado fatal debido a la acción de sustancias tóxicas no conocidas comúnmente a excepción de por sacerdotes y hechiceros
Obviamente el posible uso de venenos debe ser excluido antes de que la muerte vudú pueda ser aceptada como una consecuencia de la brujería o hechicería. Además resulta esencial descartar casos de osadas pretensiones de poder sobrenatural cuando de hecho la muerte resulte de causas naturales; esta precaución es de particular importancia dada la creencia común de que la enfermedad se debe a la malevolencia. Me he empeñado en aclarar definitivamente si envenenamientos y falsas pretensiones pueden ciertamente ser excluidos en caso de muerte, atribuidos a magia negra, dirigiendo la investigación hacia observadores médicamente adiestrados.
El Dr. Lambert, ya mencionado como un representante de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome la experiencia del Dr. P.S. Clarcke trabajando con Kanakas en plantaciones de azúcar de North Queensland. Un día, un Kanaka llegó al hospital y le dijo que moriría en unos pocos días porque había sido realizado un hechizo contra él, y nada podía hacerse para contrarrestarlo. El Dr. Clarcke había conocido al hombre tiempo atrás. Le hizo un reconocimiento muy completo. Todo se hallaba normal, pero como permanecía en cama la debilidad aumentaba gradualmente. El Dr. Clarke invitó al mayoral de los Kanakas a ir al hospital y dar apoyo al hombre, pero llegando su pie a la cama, el mayoral se inclinó, miro al paciente y entonces se volvió hacia el Dr. CLarcke diciendo "Sí, doctor, él se está muriendo". Al día siguiente, a las 11 en punto de la mañana se murió. Un examen postmorten no reveló nada que pudiera justificar la muerte fatal.
Otro observador con experiencia médica, el Dr. W.E. Roth (1897), que sirvió durante tres años al gobierno cómo cirujano entre la población primitiva del norte-centro de Queensland, también ha aportado testimonio oportuno, Roth escribió, "El paciente algunas veces se halla tan arraigado en su creencia de que algún enemigo suyo le ha apuntado con el hueso, que realmente se acostará para morir y triunfará en su intento, incluso a costa de rechazar comida y socorro a su alcance. Doy fe de tres o cuatro más casos semejantes".
El Dr. L.B. Cleland, profesor de patología de la University of Adelaide, me ha escrito contándome que él no ha dudado de que desde hace tiempo hasta la actualidad los nativos de la despoblada Australia mueren como resultado de un hueso que ha sido apuntado hacia ellos, y que tal muerte puede no estar asociada con cualquiera de las comunes lesiones letales. En un artículo en el que incluyó una sección sobre las influencias psíquicas del maligno en la muerte, el Dr. Cleland (1928) menciona a un hermoso y robusto hombre, miembro de una tribu del centro de Australia, que resultó herido por una lanza que había sido encantada. El hombre lentamente sacó la lanza y murió, sin que pudiera detectarse ninguna complicación quirúrgica. El Dr. Cleland cita a otros médicos que han hecho referencias a los efectos fatales del hueso apuntado y otros actos aterradores. En la carta que me escribió decía "Yo pienso que el envenenamiento está enteramente descartado en tales casos entre nuestros nativos australianos. hay muy pocas plantas tóxicas disponibles y dudo de si incluso los nativos de la parte central de Australia saben que tales podrían ser empleadas en humanos".
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